El Celta supera su récord de permanencia en Primera División

Foto: Aitor Alcalde / Getty Images
Aunque todavía no es matemático, con los tres puntos logrados ayer por el Celta en Mestalla, el equipo de Claudio Giráldez se ha asegurado la permanencia en Primera División, un objetivo que se daba por hecho desde hace varias semanas, pero que ya podemos celebrar con 44 puntos sin ningún tipo de temor a lo que pase en las últimas jornadas. La distancia con respecto a la zona de descenso es de 15 puntos, con 24 en juego, por lo que será matemático en las próximas semanas.
quedan ocho jornadas por delante para soñar con objetivos más ambiciosos, con la mirada puesta en seguir un año más en Europa, lo cual sería fantástico, incluso con el posible premio gordo de la Champions, que parecía imposible cuando comenzó la temporada, y sigue estando muy complicado, pero mucho más cerca de lo que todos hubiésemos sospechado. Estar a un punto de la máxima competición continental a estas alturas de la temporada es algo que hubiese firmado hasta el más optimista de los celtistas.
Pero eso será otra historia, muy bonito y emocionante, que tendremos que vivir en lo que resta de temporada, con la seguridad y la tranquilidad de saber que el equipo seguirá un año más en Primera División. Aquel día de junio de 2012, cuando celebremos el ascenso tras el simulacro de partido ante el Córdoba empezó una etapa en Primera División que ya forma parte de la historia del club después de batir el récord de temporadas consecutivas en la máxima categoría, marcado en 1959 después de 14 temporadas consecutivas en Primera División.
A finales del siglo pasado y comienzos del presente, el Celta vivió otro gran momento en el que parecía que esa cifra se iba a superar, pero el contador se paró en 12 justo después de alcanzar la clasificación para la Champions League. Durante estos años han sido varias las temporadas en las que la permanencia pendió de un hilo durante gran parte del curso. No ha faltado sufrimiento, pero a diferencia de época pretéritas, los finales han sido siempre felices. Y también ha habido años muy buenos, como los últimos dos, que han hecho disfrutar y soñar al celtismo.
Estar en Primera División es prioritario, y estos 15 años en la máxima categoría son una bendición a muchos niveles, incluido a nivel social. Hay chicos y chicas de 20 años que no recuerdan al Celta en Segunda División. La masa social se ha incrementado de forma notable, y cada año de continuidad en Primera División sirve para solidificar los cimientos del futuro. Sigamos disfrutando de esta travesía, de lo que queda de la temporada 60 en Primera y de lo que será la 61.




