Obispo Báez de Nicaragua: Las llagas del pueblo serán “cicatrices históricas” de la opresión

Por
Walter Sánchez Silva
El obispo nicaragüense Silvio Báez, exiliado desde 2019, advirtió que las heridas del pueblo de Nicaragua quedarán como “cicatrices históricas” de la opresión y que ayudarán a que no se repita.
En medio de la feroz persecución contra la Iglesia por parte del régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo, el prelado denunció la “falsa paz” que “los dictadores quieren imponer con el miedo y con las armas”.
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Actualmente, 309 religiosos —entre obispos, sacerdotes y monjas— han sido obligados a abandonar el país, mientras el régimen ha confiscado al menos 39 propiedades de la Iglesia Católica y ha prohibido la ordenación de sacerdotes en varias diócesis.
Una homilía con un mensaje de esperanza
En la homilía de la Misa que presidió el domingo 12 de abril en la iglesia Santa Agatha en Miami, Florida (Estados Unidos), el prelado nicaragüense reflexionó sobre el pasaje del evangelio en el que Jesús resucitado muestra sus heridas para que Tomás pueda tocarlas.
Mons. Báez afirmó que “como las heridas gloriosas de Jesús, así serán un día las heridas que sufrimos nosotros al aliviar y curar con respeto y misericordia las heridas de los demás”.
“Serán cicatrices curadas por el amor de Dios, llagas gloriosas para siempre, llagas de amor destinadas a la eternidad. También las llagas heridas de nuestro pueblo. Un día solo serán cicatrices históricas que nos recordarán el doloroso pasado de injusticia y opresión para no repetirlo”, subrayó.
“Y esas mismas heridas, cicatrizadas y elocuentes, nos estimularán a construir el futuro, actuando como artesanos de paz, dispuestos a generar procesos de sanación y de reencuentro con ingenio y audacia”, continuó el prelado.
Mons. Báez denuncia la “falsa paz”
El obispo también recordó la vigilia por la paz presidida por el Papa León XIV el sábado 11 de abril en el Vaticano y afirmó que “la paz no es sólo ausencia de guerra. Los sistemas políticos que se imponen con terror sobre las personas, arrebatándoles su libertad, son enemigos de la paz”.
“Aunque hablen de paz, si reprimen, controlan, encarcelan y obligan al exilio, son enemigos de la paz. Porque la paz no es un simple equilibrio de fuerzas, ni se identifica con la tranquilidad de los cementerios. No debemos acostumbrarnos a la falsa paz y a la engañosa normalidad que los dictadores quieren imponer con el miedo y con las armas, sólo para conservar sus privilegios”, prosiguió.
Por cuarto año consecutivo, la dictadura de Nicaragua ha prohibido miles de procesiones y actos públicos de Cuaresma y Semana Santa, permitiendo sólo algunos en las calles y siempre bajo vigilancia de la policía.
Un llamado a ser constructores de paz
El prelado resaltó que “los discípulos de Jesús, que hemos recibido su paz, estamos llamados a ser constructores de la paz verdadera, una paz que brota de la justicia. Se vive en la libertad y da como fruto la reconciliación”.
Para concluir, el obispo hizo votos para “que la misericordia del Señor, acogida en nuestros corazones, nos haga creyentes maduros, serios constructores de la paz en el mundo y personas capaces de inclinarnos con misericordia ante las heridas de nuestros hermanos”.
“Nuestra vida quizá no será más fácil, pero sí más plena, más vibrante y más llena de luz y de amor”.
Walter Sánchez Silva
Soy esposo desde 2008. Con mi esposa tenemos tres hijos aquí y uno que se fue al cielo en 2023, antes de nacer. Desde que me incorporé a ACI Prensa en 2005, he tenido la oportunidad de cubrir diversos eventos de la Iglesia Católica. Entre ellos, las Jornadas Mundiales de la Juventud en Colonia, Madrid y Río de Janeiro y los viajes apostólicos del Papa Benedicto XVI a México y del Papa Francisco a Corea del Sur. He sido enviado al Vaticano para cubrir los sínodos de la Familia, en 2015; de la Amazonía, en 2019 y el de la Sinodalidad, en 2023. Sigo de cerca la situación de la Iglesia Católica en Nicaragua, que sufre la persecución de la dictadura de Daniel Ortega, así como la actualidad eclesial en la región.




