Del dolor a la fortaleza: el camino de Lisandro Martínez tras un año límite

El 2025 se convirtió en un tramo durísimo para Lisandro Martínez, marcado por una lesión grave que lo mantuvo lejos del césped durante gran parte del año. La rotura del ligamento cruzado anterior de la rodilla izquierda, sufrida a comienzos de temporada, lo obligó a atravesar una rehabilitación extensa y compleja, en un momento en el que su carrera parecía haber encontrado estabilidad tanto en Manchester United como en la Selección Argentina.
Con el paso de los meses, el propio defensor reconoció que el impacto emocional fue tan fuerte como el físico. En los primeros días posteriores a la operación, la acumulación de este tipo de golpes lo llevó a replantearse su continuidad en el fútbol profesional. La frustración, el dolor y el cansancio mental lo empujaron a pensar en alejarse de la competencia y priorizar una vida más tranquila junto a los suyos.
Ese estado de ánimo, sin embargo, encontró un punto de quiebre fuera de la cancha. La llegada de su hija se transformó en el sostén que necesitaba para cambiar el enfoque y recuperar la motivación. Desde entonces, cada sesión de recuperación y cada paso en el gimnasio tuvieron un sentido distinto, con la familia como ancla emocional y motor para no rendirse en el momento más oscuro.
Martínez también remarcó el papel clave de su círculo íntimo, que lo acompañó durante todo el proceso. Amigos y familiares fueron fundamentales para sostenerlo cuando las dudas aparecían y el cuerpo no respondía como esperaba. Ese respaldo le permitió atravesar una etapa en la que, según confesó, tuvo que reconstruirse desde cero, tanto en lo físico como en lo mental.
Ya de regreso en competencia y sumando minutos en el equipo inglés, el campeón del mundo volvió a sentirse futbolista. Con sensaciones positivas y confianza renovada, Licha mira hacia adelante con optimismo, fortalecido por una experiencia que lo marcó profundamente y que, según sus propias palabras, lo ayudó a valorar cada entrenamiento, cada partido y cada regreso al campo de juego.




