Triunfo para la afición

El 3 de noviembre el otoño gastaba sus primeras energías, las cazadoras mandaban más que los abrigos y el Real Valladolid derrotaba al Granada por la mínima y tras un controvertido penalti en el minuto 87, transformado por Chuki. Desde entonces, el Pucela no ha vuelto a ganar en casa. Y han pasado dos meses y 21 días que suenan a condena.
Los blanquivioleta son hasta ahora peores en casa que a domicilio. Con los mismos 11 partidos diputados como locales y visitantes, han sacado 15 puntos fuera, con cuatro victorias; y 13 en casa, con tres triunfos y sólo uno holgado (el 3-0 al Ceuta), pues dos tantos en el 3-1 al Almería llegaron al final. Lo que menos ha hecho el Real Valladolid en Zorrilla es ganar -ha empatado cuatro veces y perdido otras cuatro- y tener satisfecha a su afición.
Tevenet cuenta con dos retos concatenados. Uno es la continuidad: que una victoria no sea el preludio de cuatro o cinco partidos sin ganar. El otro, complementario, reside en hacerse fuerte en casa, almacén donde debe abastecerse de puntos. Hay que ganar seguido y más aún ante la afición que sostiene al equipo.
Tevenet se puede apoyar para acabar la pésima racha en la misma alineación que encauzó la victoria en Ceuta: Guilherme en la puerta; Alejo, Martínez, Torres y Hugo San en defensa; Meseguer y Juric como mediocentros; Federico y Canós de extremos; Chuki de mediapunta y Latasa de delantero centro.
El Albacete llega a Zorrilla tras cargarse al Real Madrid en el torneo del KO, ganar en Liga al Cádiz y quedar emparejado en cuartos con el Barcelona. Su euforia es un arma añadida a su buen estado de forma, con cuatro puntos de los últimos seis.




