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El Congreso de Perú designa a José María Balcázar como el nuevo presidente del país, el octavo mandatario en una década

José María Balcázar es el nuevo peruano que se cruza la banda presidencial. Así lo determinó el Congreso, en la noche de este miércoles, en un pleno extraordinario tras la moción de censura de José Jerí por sus sospechosos vínculos con empresarios chinos y un grupo de mujeres que habrían sido favorecidas con contrataciones con el Estado. Un nuevo jefe de Estado que no es elegido por el voto popular, sino por el voto parlamentario. José María Balcázar, de 83 años, de la agrupación política izquierdista Perú Libre, obtuvo el respaldo de la mayoría de la Cámara para ser el nuevo presidente. Gobernará por los próximos cinco meses hasta que deba entregar el mando el 28 de julio a un nuevo mandatario –esta vez sí— elegido en las urnas el próximo 12 de abril.

Balcázar —del partido de Pedro Castillo, el expresidente condenado por su autogolpe en 2022— es un abogado cajamarquino y exmagistrado del Poder Judicial, cuya trayectoria no ha estado exenta de polémicas. Ha mostrado abiertamente su defensa del matrimonio infantil. Incluso afirmó que las “relaciones sexuales tempranas ayudan al futuro psicológico de la mujer”, declaraciones que generaron el repudio y la condena del Ministerio de la Mujer y de la ciudadanía en su conjunto.

La debilidad institucional del Perú puede explicarse de una manera sencilla: ni siquiera existe consenso sobre cuántos presidentes ha tenido el país en la última década. La mayoría inicia la cuenta desde el economista Pedro Pablo Kuczynski, el primer mandatario que no cumplió su mandato. Otros incluyen al militar retirado Ollanta Humala, porque gobernó hasta la mitad del 2016, pero él sí terminó su periodo. Lo cierto es que si se considera desde que se desató la crisis, bajo una medición más estricta, José María Balcázar es el octavo.

Sea como fuere, los científicos sociales tienen una cuenta pendiente: todavía no han bautizado a este periodo de arenas movedizas, donde el Perú tuvo un mandatario (Manuel Merino) que duró cinco días, allá por noviembre del 2020. Y un par que no superó el año. Tampoco hay unanimidad en cómo llamar al nuevo inquilino de Palacio. Perú se ha convertido en un país de presidentes encargados o presidentes de transición. Transiciones interrumpidas como en el caso de José Jerí, quien no fue capaz de completar los nueve meses que tenía por delante cuando fue nombrado sustituto de Dina Boluarte, destituida como él por el Congreso el pasado mes de octubre.

Hubo quienes esperaban la presencia de Jerí en el pleno de este miércoles. Al ser aprobada su moción de censura y expulsado de Palacio, el expresidente recuperó su escaño, pues no perdió su condición de congresista. Su reincorporación lo habilitaba para participar con voz y voto en la sesión para elegir a su sucesor. Pero su primer ministro hasta su caída, Ernesto Álvarez, acabó con las dudas sobre cualquier aparición, pronunciamiento o despedida de Jerí: “En la política, como en el amor y la guerra, no hay que dar pena”. Acto seguido, le dio un último consejo al exgobernante: “Que nunca más en su vida vuelva a usar una capucha”, dijo en alusión a la vestimenta que usó en las reuniones clandestinas con empresarios chinos que le han costado el cargo.

Formalmente, el país estuvo descabezado, sin ningún presidente a cargo, durante 24 horas. Si bien los ministros de Jerí permanecieron en sus puestos, su rol solo se limitó a tareas administrativas. Un vacío de poder riesgoso si se presentaba alguna eventualidad de grandes magnitudes.

Fueron cuatro los nombres que desde la tarde del martes hasta los últimos rayos del miércoles fueron escudriñados por el ojo público: María del Carmen Alva (Acción Popular), Héctor Acuña (Honor y Democracia), Edgar Reymundo (Bloque Democrático), y José María Balcázar (Perú Libre). De una representante de la derecha, un pragmático y dos aspirantes de la izquierda saldría el reemplazante de Jerí.

Aparentemente, las agrupaciones políticas con mayor influencia en el Congreso iban a determinar la elección. María del Carmen Alva, expresidenta de la Cámara, pintaba como la favorita desde el inicio. No solo era la ficha de Renovación Popular, el partido del exalcalde Lima, Rafael López Aliaga, quien asoma en las encuestas más recientes como el favorito a la Presidencia el 12 de abril. También lo fue de Fuerza Popular, el partido liderado por Keiko Fujimori. Se pensó que los fujimoristas optarían por Héctor Acuña a modo de vendetta para incomodar a su hermano César Acuña, presidente de Alianza para el Progreso, quien los dejó solos en su apoyo hacia Jerí. Pero no.

Cuando faltaban pocos minutos para el inicio del pleno, Fuerza Popular emitió un comunicado para respaldar la candidatura de Alva. “Creemos que el país no resiste más improvisaciones ni cálculos políticos. Ya aprendimos. Hoy la prioridad debe ser el futuro y la tranquilidad de los ciudadanos. Por ello, respaldaremos a María del Carmen Alva, esperando que su gestión preserve la estabilidad y la seguridad nacional”.

Sin embargo, cuando parecía que la suerte estaba echada, en un hecho inesperado, el veterano abogado José Balcázar, de Perú Libre, remontó con una gran cantidad de votos y se puso a tiro. Todo indica que finalmente aquel apoyo público de los fujimoristas no se consumó. En la primera vuelta, Alva obtuvo 43 votos y Balcázar 46. Como ninguna lista alcanzó la mayoría simple (59 de 117 votos) fueron a una segunda vuelta, donde el veterano ganó por 60 votos contra 46.

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