Benicio Del Toro: “Era un niño muy inquieto y nervioso. Creo que tiene que ver con el hecho de que mamá siempre estaba enferma”

Benicio del Toro (58 años) es un actor cuya intensidad en pantalla refleja las experiencias de su infancia. Nacido en Santurce, Puerto Rico, enfrentó la pérdida de su madre a temprana edad y la adaptación a una nueva vida en Estados Unidos durante su adolescencia. Estas vivencias lo hicieron introspectivo y sensible, rasgos que luego plasmaría en la complejidad emocional de sus personajes.
Su infancia problemática
El actor ha reconocido en una entrevista pasada que su infancia fue problemática. “Era un niño muy inquieto y nervioso. Creo que tiene que ver con el hecho de que mamá siempre estaba enferma”, ha confesado en entrevistas pasadas al recordar esos años. Su madre, Fausta Genoveva Sánchez Rivera, falleció cuando el actor tenía tan solo nueve años. “Fue una pérdida demoledora. De ese dolor nunca te recuperas a lo largo de tu vida”, declaraba.
Creció junto a su hermano mayor, Gustavo, en un hogar católico y asistiendo a la Academia del Perpetuo Socorro, una escuela de Miramar, Puerto Rico. “No fue una vida fácil”, confesaba, recordando cómo su cuerpo empezaba a cambiar con la llegada de la adolescencia. A los 13 años, su padre decidió que se mudaran a Estados Unidos y que él continuara sus estudios secundarios en un estricto internado católico en Pensilvania. Más tarde, su padre volvió a casarse con Wilma Quiñones, aunque Benicio nunca logró llevarse bien con su madrastra.
Del Toro no la pasó bien en ese internado: la mayoría de sus compañeros, lo discriminaban por ser latino, y además su inglés limitado dificultaba cualquier acercamiento. Cuando terminó la secundaria y pudo dejar atrás ese ambiente, decidió seguir el deseo de su padre y estudiar Economía en la Universidad de California en San Diego. “Pero aquello no era lo mío”, admitía.
Benicio del Toro ganó el Oscar a Mejor Actor de Reparto en el año 2000 por su papel de Javier Rodríguez en la película Traffic.
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El momento en el que su rumbo de vida cambió
A la edad de 19 años tomó su primera clase de teatro. “Tan solo un minuto de clase me bastó para comprender que allí estaba mi futuro. Sentí que para mí actuar era algo natural, algo casi lógico”, sentenciaba.
Sin avisar a nadie, Del Toro decidió dejar la universidad y mudarse a Nueva York para dedicarse a la actuación en el Circle and the Square Theater. Más tarde regresó a California, donde pudo perfeccionar su arte gracias a una beca en el Stella Adler Conservatory of Acting. Durante mucho tiempo, mantuvo en secreto ante su padre su creciente pasión por el cine. “En Puerto Rico no hay cultura cinematográfica. Allí los hijos raritos suelen dedicarse a la música o al boxeo, pero nadie al cine”.
Su padre, convencido de que la educación de su hijo le aseguraría un futuro de trajes, corbatas y una vida respetable, no recibió bien la noticia. “Cuando se enteró no le hizo ninguna gracia”, recordó Del Toro con cierta resignación. La relación entre ambos se tensó tanto que durante años no se dirigieron la palabra. “Afortunadamente, todo eso ha quedado atrás”, celebró finalmente.
Un nuevo golpe duro en su vida
En febrero de 2019, el padre de Benicio, Gustavo Adolfo del Toro Bermúdez, falleció. “Fue algo inesperado, nos tomó de sorpresa, expresó Del Toro en un comunicado. Mi papá vivió a plenitud alcanzando todos sus sueños, tanto en su vida personal como profesional. Fue un hombre recto, defensor de la ley y el orden. Papito nos inculcó valores y sus enseñanzas son su mejor legado”. A la hora del recordar a su papá, no escatimó palabras ni emoción. “Valoró la lealtad a su familia y a sus amigos, sus amistades las conservó por toda la vida”.
“Mi vida no cambió con el Óscar”
Benicio del Toro ganó el Oscar a Mejor Actor de Reparto en el año 2000 por su papel de Javier Rodríguez en la película Traffic. En una entrevista pasada para ‘Boyle Heights Beat’ el actor confesaba que su “vida no cambió después de ganar el Oscar. No dejé que mi vida cambiara, pero algunas cosas cambiaron”.
“Cuando eres un actor, no eliges mucho los proyectos en que trabajas. Después del Oscar pude elegir un poco más, ya saben, pude tomar las riendas de mi destino, de mi propio destino. Simplemente me dio un poco más de oportunidades, pero también más responsabilidades, como actor, al ser latino. Pero no cambió mi vida. Todavía sigo trabajando de la misma manera que lo hacía antes de ganar el Oscar”, expresó.
“Ser actor es una gran profesión, pero es difícil. Hay que amar realmente esta profesión, en primer lugar. Hay que estar listo para los rechazos. Te rechazarán una y otra vez en muchas ocasiones. Pero considero que la clave para alguien joven que quiere actuar en películas es intentar transmitir que lo que define a una película es la historia, y todos llevamos una historia dentro”, aconsejaba en la citada entrevista a los jóvenes que están interesados en ser actores.




