El Girona, lastrado por su falta de gol, visita al Rayo con la esperanza de despegarse del descenso

Cuando el Girona parecía haber dejado atrás el sufrimiento de un inicio de temporada turbulento, de jornada en jornada en descenso, volvió a asomarse al precipicio. La victoria ante el Villarreal y el empate en el Bernabéu a principios de abril reforzaron la sensación de un equipo más competitivo y unido, capaz de reconstruirse después de pasar varias jornadas como colista a principio de curso. Pero el margen seguía siendo mínimo, y el peso de aquel mal arranque se hizo notar. “La Liga es tan complicada e igualada, que dos o tres resultados negativos hacen que estés en la misma situación que al principio. Pero hemos mejorado mucho”, aseguró Míchel este domingo en la rueda de prensa previa al partido contra el Rayo Vallecano de este lunes.
Cuatro jornadas después del encuentro ante el Villarreal, solo con Stuani de delantero centro puro —ahora recuperará a Abel Ruiz—, el Girona no ha vuelto a ganar, y afronta tres partidos en seis días con el desasosiego de estar un punto por encima de los puestos de descenso, pero la tranquilidad de estar fuera de él. “Estábamos preparados”, admitió Míchel ante la posibilidad de afrontar el encuentro en Vallecas en zona roja. “Preocupación, sí. Responsabilidad, toda. Pero trabajo, a full, al 200%”, sintetizó el técnico. El problema del Girona no solo está en los goles que recibe —51 este curso—, sino también en los que produce. Ante el Rayo, el sexto equipo que menos dianas ha encajado, tendrá que jugar con un lastre: la falta de gol.
El equipo gironí solo ha marcado 36 goles esta temporada, una de las cifras más bajas de Primera División, y presenta además una diferencia de -15 tantos en el casillero. El problema se agravó cuando se quedó prácticamente sin delanteros centro. Tras aquella victoria ante el Villarreal, Vanat, máximo goleador del equipo con 10 tantos en 29 partidos, se despidió de la temporada por una lesión en el isquiotibial. Pero es que apenas cinco días después cayó también Abel Ruiz, castigado de nuevo por los problemas musculares en una temporada en la que no ha tenido continuidad: solo 278 minutos en 11 encuentros y ningún gol. Contra el Rayo, volverá a entrar en la convocatoria.
Pero hasta ahora, se quedó solo Stuani. El uruguayo, de 39 años y que termina contrato este verano, quedó como el único nueve natural disponible para Míchel. Esta temporada no ha llegado en su plenitud. Las lesiones musculares que sufrió entre noviembre y enero frenaron su continuidad y limitaron notablemente su protagonismo. Casi siempre como revulsivo, ha participado en 18 encuentros, aunque solo fue titular en dos, y suma cuatro goles —tres de penalti— en apenas 355 minutos.
La pasada temporada, sin embargo, Stuani fue decisivo para asegurar la permanencia. Terminó como máximo goleador del equipo con 11 tantos, y cinco de ellos llegaron en las últimas siete jornadas, cuando el descenso acechaba seriamente al Girona. Aquella racha aportó siete puntos fundamentales para asegurar la continuidad en Primera División.
Sin delanteros centro disponibles durante el último mes y con Stuani con un papel más residual, Míchel recurrió a Claudio Echeverri como falso nueve. El argentino, propiedad del Manchester City, ya fue pretendido por el Girona el pasado verano, aunque finalmente optó por marcharse al Bayer Leverkusen seducido por la posibilidad de disputar competiciones europeas. Tras una experiencia discreta en Alemania (11 partidos), recaló finalmente en Montilivi durante el mercado de invierno como cedido. Además de contar con menos tiempo para adaptarse, su perfil responde más a la movilidad y juego entre líneas que al de una referencia fija en ataque.
Tampoco Ounahi ha logrado mantener el nivel que mostró durante el inicio de curso. Sus cinco goles todavía le sitúan como el tercer máximo goleador del equipo, aunque su lesión y la Copa África condicionaron su rendimiento. Tsygankov, con siete tantos, sí ha mantenido una aportación ofensiva más constante.
Con cuatro jornadas todavía por delante, el equipo sigue dependiendo de sí mismo para salvarse. “Quedan cuatro finales y tenemos un objetivo claro: la salvación. Este escudo, esta ciudad, nuestra afición y toda la gente de Girona merece estar en Primera”, aseguró Arnau Martínez en declaraciones a los medios del club. Stuani también asumió la dimensión del momento tras la última derrota frente al Mallorca: “Ya tenemos experiencia en esta situación, y sabemos que es muy difícil. Nos hemos metido en problemas y ahora tenemos que resolverlos”.
Hace un año, el Girona encontró en los goles de Stuani el impulso definitivo para escapar del descenso. Ahora, el refugio es más incierto, porque ni siquiera el rey de Montilivi parece ya capaz de sostener solo todo el peso del gol.




