Rafa Jódar remonta dos sets a Pablo Carreño y se clasifica para cuartos de Roland Garros… ¡con 19 años!

Rafa Jódar, en su primera participación en Roland Garros, ha avanzado este domingo hasta los cuartos tras llevarse el duelo fratricida que le midió a Pablo Carreño, por 4-6, 4-6, 6-1, 6-2 y 6-2, en tres horas y 41 minutos. Los paralelismos con la figura de otro Rafa, de apellido Nadal, empiezan a ser muchos. Y es que el balear también se metió entre los ocho mejores la primera vez que pisó la tierra de las pistas del Bois de Boulogne.
Junto a Albert Costa y Juan Carlos Ferrero son los cuatro miembros de la ‘Armada’ que se plantaron tan lejos antes de cumplir la veintena dentro de la Era Open.
Lo más difícil en el tenis es cerrar los partidos y se evidenció una vez más. Rafa desperdició las cuatro primeras pelotas de triunfo, las tres primeras con 40-0 y servicio. Aprovechó la quinta, con una derecha de su adversario que murió en la red.
Sus 19 partidos ganados en arcilla este curso le dejan por delante en esa estadística de Jannik Sinner. Por primera vez en su carrera, el ganador fue capaz de remontar dos sets. Va quemando etapas a una velocidad de vértigo.
Era el tercer partido como profesional de Jódar con un compatriota y todos cayeron de su lado. Había ganado los dos anteriores, ante Martín Landaluce, en las Next Gen Finals de Jeddah y la primera ronda del Barcelona Open Banc Sabadell.
Carreño disfrutó de una bola de ‘break’ en el juego inicial. La solventó su adversario con un saque a 210 kilómetros por hora. En un visto y no visto, Rafa se situó con un 3-0 a su favor.
Pablo, 15 años mayor y curtido en mil batallas, ni se inmutó. Sabía que quedaba mucho. Tuvo otras tres opciones de rotura para el 3-2. El de Leganés la salvó como si jugara octavos de Grand Slam todos los días.
Carreño se lamenta.
Saque y derecha es la fórmula del éxito para Jódar. Y se empleó en ello, una y otra vez. Rafa es capaz de jugar todos los puntos igual. Es por eso que neutralizó la quinta y la sexta pelota de ‘break’ en el séptimo juego.
A la séptima fue la vencida para el asturiano, que no se dejó ir en ningún momento. Estaba ante el que podía ser su último tren en París. Del 4-1 al 4-6. Cinco juegos seguidos para el de Gijón. Sufría y sufría Jódar en cada turno de servicio.
Nueve juegos seguidos
El recital del veterano miembro de la ‘Armada’ no tenía fin. Con una movilidad de piernas adquirida con el trabajo al lado de Vicente Calvo, y una derecha demoledora, Carreño encadenó nueve juegos.
A Rafa se le marchaba un revés detrás de otro. Cuando atajó la sangría ya era demasiado tarde porque iba 4-0 abajo en la segunda manga. Empezó el partido con gorra y terminó sin ella.
El de Leganés alentaba al público al recortar las distancias hasta el 4-2. Con dos sets a cero en contra, se marchó a los vestuarios. Necesitaba hacer borrón y cuenta nueva. Lo hizo y firmó una remontada a la altura del Rafa que tiene una estatua en la entrada del recinto tenístico situado en el Bois de Boulogne.
Carreño, en el momento de ser atendido en el hombro.
Carreño, después de casi tres horas, se resintió del hombro derecho que le había obligado a abandonar el pasado 15 de mayo antes de los cuartos de la Copa Faulconbridge de Valencia. Tuvo que pedir la presencia del fisioterapeuta.
Caían gotas en el cielo de París y Rafa no quería ver interrumpido su momento. Su voluntad era seguir como fuera y sin tener que parar para cerrar el techo retráctil.
El juego se detuvo seis minutos y en todos ellos Jódar se mantuvo en mitad de la pista con ganas de reanudar. Dialogaba abiertamente con el supervisor del torneo. Su hambre de victoria le diferencia de los demás mortales de la raqueta. Ahora toca el ganador del partido entre Alexander Zverev y Jesper de Jong.
Detrás de Davidovich
Rafa sigue escalando posiciones en el ranking. Inició el Abierto galo en el vigésimo noveno lugar y ahora es virtualmente el vigésimo segundo, inmediatamente por detrás de su compatriota Alejandro Davidovich.



