Mundial 2026, en vivo: siga la ceremonia inaugural y partido de apertura minuto a minuto

Las políticas migratorias del presidente, Donald Trump, dejaron fuera al árbitro somalí Omar Artan, a quien se le negó la entrada a Estados Unidos a su llegada a Miami. Artan iba a ser el primer árbitro de Somalia en dirigir en un Mundial y en 2025 fue nombrado como el mejor árbitro masculino de África.
Menos de un mes antes de su debut, la selección iraní mudó su base de entrenamientos para el torneo, instalándose en la ciudad fronteriza mexicana de Tijuana, en lugar de en Tucson, Arizona, donde tenían previsto alojarse antes del inicio de la guerra.
Además, el delantero iraquí Aymen Hussein fue retenido durante varias horas a su llegada a Chicago y a un fotógrafo que viajaba con el equipo se le negó la entrada.
“La disrupción es tal que uno tiene que preguntarse quién está dirigiendo el Mundial. ¿Es la FIFA o es el gobierno de Estados Unidos con sus políticas migratorias cargadas de racismo?”, señaló Piara Powar, director de la organización antidiscriminación Fare Network, que ayuda al organismo rector del fútbol mundial a investigar casos de racismo.
“Antes de que se haya pateado un balón, la sensación de que este Mundial es cualquier cosa menos la celebración de la humanidad global que un Mundial debería ser está empezando a imponerse”, añadió en un comunicado.
Trump ha sido un entusiasta del Mundial en Estados Unidos, recibiendo a Infantino varias veces en la Casa Blanca. Infantino se ha esforzado al máximo por fortalecer esas relaciones, otorgándole a Trump el primer Premio de la Paz de la FIFA el año pasado, después de que el mandatario fue pasado por alto para el Premio Nobel.
“Traición monumental”
La FIFA ha recibido duras críticas por su estrategia para establecer los precios de las entradas.
Cuando los boletos salieron a la venta general en enero, el costo oscilaba entre los 140 y 8,680 dólares. Si bien desde entonces algunos se abarataron, otros están por los nubes: 32,970 dólares para la final. Una organización de hinchas europeos acusó a la FIFA de “traición monumental”.
Los precios de reventa son aún más altos en el mercado secundario, y el propio portal de reventa de la FIFA llegó a listar en abril cuatro entradas para la final por poco menos de 2.3 millones de dólares cada una. Aunque la FIFA no controla los precios en su página, sí cobra una comisión del 30% por cada reventa.
El estacionamiento para los partidos puede costar hasta 175 dólares y los aficionados quedaron atónitos por el aumento de los pasajes de tren para ir a Nueva Jersey, que se dispararon de 12.90 a 98 dólares en Nueva Jersey.
Como muestra de la frialdad del momento, una encuesta reciente de IPSOS encontró que sólo el 26% de los estadounidenses dijo estar “al menos algo entusiasmado” con el Mundial y el 7% se declaró “extremadamente o muy entusiasmado”. Al mismo tiempo, las reservaciones de habitaciones han sido más bajas de lo esperado en la mayoría de las 11 ciudades anfitrionas en Estados Unidos, según una encuesta de abril de la American Hotel & Lodging Association.




