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Merino se viste de Iniesta

Fue un partido malo entre dos buenos equipos, uno de esos duelos que parecen jugarse con el freno de mano echado. Portugal y España se conocen tanto que la batalla de Dallas derivó en un duelo de miradas que aburrió al personal. Emoción hubo, claro, pues lo que estaba en juego era nada más y nada menos que el pase a cuartos de un Mundial. Así que hubo que sufrir, apretar los dientes y pelear el borde de ese precipicio que es la prórroga. Pero cuando todo apuntaba a ese cruel desenlace, surgió Mikel Merino, quién si no. Suplió a Olmo en el minuto 85 y seis después se fabricó él solito el gol que mete a La Roja en cuartos. Recibió una falta, la sacó rápidamente y, tras pasar el balón por Fabián y Ferran, le llegó de nuevo para batir a Diogo Costa. Gracias, Mikel. Qué bueno es que hagas tan feliz a un país como en la dulce Eurocopa de 2024.

De la final de la Nations League de 2025, disputada en el Allianz Arena de Múnich, siete futbolistas repetían en el once de Portugal: Costa, Neves, Dias, Vitinha, Bruno Fernandes, Neto y Cristiano. En España, solo cinco: Unai, Cucurella, Pedri, Lamine y Oyarzabal. No había podido cambiar mucho la vida desde entonces, sobre todo teniendo en cuenta que los alquimistas de ambos equipos son los mismos, Roberto Martínez y Luis de la Fuente. Respecto al cruce de dieciseisavos, el seleccionador luso (aunque español de nacimiento, de la ilerdense Balaguer para ser exactos) solo introducía un cambio, João Félix por Rafael Leão, mientras que La Roja salía con el mismo once que en la victoria ante Austria.

La primera advertencia vino por parte del árbitro, que dejaba jugar. Se trataba de Anthony Taylor, inglés en el pasaporte, así que se presuponía dónde situaría el listón. Ahí lo dejó para siempre. El segundo aviso lo dio Cancelo, con un trallazo desde fuera del área, y el tercero Oyarzabal, que culminó la primera gran triangulación española. El de la Real, incomprensiblemente, remató demasiado cruzado ante un Diogo Costa prácticamente vendido.

  • 1.77 xG de España

    La selección española generó casi el triple de valor esperado de gol que Portugal (0.60), reflejando un mayor peligro ofensivo.

  • 55.5% de posesión

    España dominó el balón durante más de la mitad del encuentro, imponiendo su control en el juego.

  • 15 remates

    El conjunto de Luis de la Fuente superó en producción ofensiva a Portugal, que se quedó en 10 disparos totales.

  • 531 pases

    España completó más de medio millar de pases con un 87.9% de acierto, evidenciando su precisión y dominio.

  • 91′ gol decisivo

    Mikel Merino marcó en el minuto 91 el único tanto del partido para sellar el pase a cuartos.

  • Portugal, con más intensidad

    Pero entre la bruma de esos primeros minutos, en los que dos viejos conocidos como Portugal y España se estudiaban hasta las pupilas, se coló una señal que no invitaba al optimismo, la de que todos los balones divididos caían en redes portuguesas. Un equipo más físico, sí, pero que además imprimía más intensidad en cada acción.

    Y a todo esto, ¿y Cristiano? Sin noticias. ¿Y Lamine? Despistado, frío, fallón en los pases, en definitiva un Lamine que no se parecía a Lamine. La que era su sombra, Nuno Mendes, arrancó timorato, pero entró en calor con el paso de los minutos hasta hacer saltar una chispa (41’) que nos dejó sin habla durante unos segundos: un zurdazo que se estrelló en el larguero gracias a que Porro desvió lo justo con la cabeza.

    Pero el fútbol es tan caprichoso que a veces se carga el guion de un partido de un plumazo. Al paso por el minuto 50, Lamine probó una galopada en la que logró superar a Nuno Mendes (por fin), quien al rehacerse terminó lesionado. Su cara lo decía todo, la de Roberto Martínez también. Nelson Semedo fue el elegido para ubicarse en el carril desde el que Lamine acostumbra a hacer todas sus diabluras.

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    Pero entonces, el viento y el juego dejaron de soplar por la derecha, algo incomprensible porque parecía que en el duelo Lamine-Semedo La Roja llevaba las de ganar. Rodri seguía tejiendo pases, Baena se colaba entre líneas, pero faltaba acierto. Y por si fuera poco, Portugal ganaba en músculo con la entrada de Dalot y Leão. De ahí al final del partido, y hablamos de que aún quedaban quince minutos más el alargue, Portugal armó un castillo que España trató de asediar caminando y sin colmillo. Y así es imposible, imposible hasta que un tipo llamado Mikel Merino entra en el campo y desenreda un partido antipático. Su gol nos acerca un poquito más a la historia con mayúsculas. El viernes, en Los Ángeles, más.

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    Cambios

    Nélson Semedo (55′, Nuno Mendes), Diogo Dalot (70′, João Cancelo), Rafael Leão (70′, João Félix), Ferran Torres (74′, Álex Baena), Francisco Conceição (82′, Pedro Neto), Bernardo Silva (82′, Vitinha), Fabián Ruiz (84′, Pedri), Mikel Merino (84′, Dani Olmo), Borja Iglesias (96′, Mikel Oyarzabal)

    Tarjetas

    Arbitro: Anthony Taylor
    Arbitro VAR: Bastian Dankert, Antonio García
    Bernardo Silva (88′,Amarilla), Renato Veiga (93′,Amarilla), Ferran (98′,Amarilla)

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