La era Alcaraz-López comienza en Melbourne

“Es el primer torneo y el objetivo más importante. Creo que he tomado buenas decisiones para llegar en buena forma. Estoy con hambre de título, con ganas de hacer un gran resultado aquí. Me estoy preparando lo mejor posible y tengo muchas ganas”. Así describe Carlos Alcaraz la forma en la que encara el primer evento que disputa con Samuel López como entrenador principal, el que abrirá la era post Juan Carlos Ferrero. Su quinta andadura en el Open de Australia, el único Grand Slam que le falta en su palmarés, empieza este domingo (10:45, Eurosport) contra un jugador local a quien ya conoce, porque se enfrentó a él y le venció el curso pasado en Queen’s: Adam Walton, de 26 años, 79º del mundo y ganador de cuatro Challengers en 2025.
Aunque el murciano de 22 años asegura que no ha habido cambios significativos con respecto a la anterior etapa, será inevitable observar con atención lo que le ocurra a partir de ahora. En 2024 fue López quien le dirigió en Melbourne, porque Ferrero pasó por el quirófano para ser operado de la rodilla y se ausentó. El técnico alicantino fue el artífice de la modificación de la mecánica de saque de Alcaraz, hacia un movimiento más fluido, y ahora le ha dado una vuelta de tuerca al estilo. “¡Seguro que querías decir que se parece al de Djokovic!”, bromeó Carlos cuando le preguntaron por ello en el día de medios. Y es que el de El Palmar pone la bola en la parte alta de la cabeza de la raqueta antes de lanzarla, como el serbio.
“No, en serio, creo que todos los jugadores intentamos mejorar constantemente pequeños detalles. Para mí, el saque es algo que quiero perfeccionar en cada temporada y en cada torneo. Durante la pretemporada no hicimos grandes cambios, pero siempre busco ajustes mínimos por mi cuenta. A veces cambio ligeramente el movimiento, y con el nuevo gesto me siento muy cómodo, con un ritmo suave y fluido que me ayuda a servir mejor. Ya veremos cómo va este año… quizá haya otro cambio dentro de un mes o al final de temporada. Pero son solo pequeños detalles, nada radical”, explicó, antes de negar que quiera emular al ganador de 24 Slams. “No, no, no (risas). No intento copiar el saque de Djokovic, aunque entiendo que pueda haber algunas similitudes”.
Bueno contra los anfitriones
Esta es la sexta vez que Alcaraz se enfrenta a un tenista del país anfitrión en un major, la primera en Australia. En las otras cinco ocasiones le fue bien. En el US Open ganó a Brooksby y a Tiafoe en 2022, y en Wimbledon se deshizo de Tarbet y de Norrie la temporada pasada. “Debutar en un Grand Slam siempre es especial, y hacerlo contra un jugador local, en este caso un australiano, será un desafío, porque el público estará de su lado. Pero tengo muchísimas ganas de empezar ya el torneo y la competición. Sí que he visto un poco cómo está mi lado del cuadro, pero intento no prestarle demasiada atención. Prefiero centrarme en mí, en verme dentro de la pista frente a Walton —ya he jugado contra él antes, aunque fue sobre hierba—, así que trato de ponerme mentalmente en esa situación y enfocarme en empezar fuerte y seguir avanzando”, analiza. En el global del circuito, nunca ha perdido contra un aussie (12-0). Tampoco ha fallado en primeras rondas de Slams y los cuartos de 2025 son su tope en el oceánico. Después de descansar el viernes, este sábado se preparó para lo que le viene con el italiano Lorenzo Musetti. En días anteriores había peloteado con Jódar, Auger-Aliassime, Fritz, Zverev y De Miñaur. Nada mal como final de pretemporada en un Abierto al que llega de nuevo sin torneos previos.
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