Descubre el pueblo de Barcelona de Aitana Bonmatí: entre viñedos, mar y sol mediterráneo

Aitana Bonmatí es una auténtica estrella del fútbol mundial. En 2023, brilló con la selección española, que se llevó su primer Mundial en Australia y Nueva Zelanda, y fue elegida mejor jugadora del torneo. Desde entonces, la centrocampista del Barça no ha dejado de sumar éxitos: tres Balones de Oro consecutivos, el reconocimiento de la FIFA como mejor jugadora del mundo y, hace apenas dos meses, el Premio Nacional del Deporte en un acto presidido por los reyes Felipe y Letizia. Lesionada por una fractura de peroné desde noviembre, ya ha apuntado que su objetivo de volver a pisar el terreno de juego está muy cerca.
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Aunque triunfa a nivel internacional, Aitana siempre vuelve a sus raíces. “Mi pueblo siempre será mi refugio, mi lugar para desconectar y recordar de dónde vengo”, ha dicho sobre Sant Pere de Ribes, donde nació hace 28 años. La joven quiere a su pueblo y sus vecinos le ha devuelto ese cariño correspondido rindiéndole homenaje con un mural en su honor en una de las calles principales y una frase que refleja su espíritu de esfuerzo y superación: “gana o aprende, no pierdas nunca”.
© @aitanabonmatiSan Pere de Ribes ha dado el nombre de Aitana Bonmatí al campo de fútbol local.
También el campo de fútbol local lleva el nombre de Aitana Bonmatí, celebrando a la niña que empezó a soñar con un balón en las plazas del pueblo, a los 14 años debutó profesionalmente en el FC Barcelona y hoy es una de las mejores jugadoras del mundo. Conocer el lugar que la vio crecer ofrece una mirada cercana a su historia, su vínculo con la tierra y la inspiración que ha encontrado en su entorno.
“Es un orgullo ser de este pueblo, que es mi casa y siempre lo será”. El orgullo de la futbolista del Barça está en la comarca del Garraf —la segunda más pequeña de Cataluña—, a poco más de media hora de distancia de Barcelona, y combina patrimonio histórico, entorno natural y proximidad a la costa.
© ShutterstockSota Ribes, el núcleo antiguo.
El núcleo antiguo de Sant Pere de Ribes fue creciendo alrededor del castillo de Ribes, una fortificación del siglo X que protegía el paso entre la montaña y el mar. Conocido como Sota Ribes, sus calles estrechas y empedradas todavía conservan todavía hoy ese aire medieval.
Torre del castillo, en torno al cual fue creciendo el pueblo.
La imponente torre cilíndrica del castillo domina el paisaje y ofrece una panorámica que llega hasta las colinas del Garraf. Es, sin duda, uno de los lugares más evocadores del pueblo y, en la actualidad, acoge el Centro de Interpretación del Patrimonio Cultural. Justo al lado se encuentra la iglesia Vieja de Sant Pere, levantada en época medieval, que aún recuerda que este lugar fue centro de la vida religiosa y comunitaria durante siglos.
No muy lejos queda la Casa del Término, otro edificio histórico que ha tenido múltiples usos, desde lugar de reunión de los vecinos en época medieval a escuela de niños, casa del maestro y ahora se utiliza como dependencias municipales.
Pero Sant Pere es mucho más que Sota-Ribes, es un municipio de más de 30.000 habitantes que incluye zonas más modernas, barrios residenciales, un importante número de urbanizaciones —Mas Alba, Vallpineda, Rocamar, Els Cards…—, además de diferentes núcleos de población como Las Roquetes, Puigmoltó o La Vilanoveta.
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Para descubrir lo más importante de Sant Pere de Ribes hay que acercarse al Centro de los Americanos, en la plaza de la Vila, que alberga la oficina de turismo y un punto de información del Parque del Garraf. Pero es, sobre todo, el lugar donde empezar a entender una parte importante de la historia del pueblo y la comarca, pues guarda la memoria de aquellos indianos que emigraron a América en el siglo XIX y principios del XX buscando fortuna y luego regresaron a su tierra.
Desde el centro parte también el recorrido urbano conocido como Ruta de los Americanos que descubre los lugares del pueblo vinculados a su legado. Un itinerario que pasa por el Carrer Mayor —la calle principal del casco antiguo—, la plaza de la Font, el Carrer del Pi, la bonita plaza Marcer, rodeada de palmeras, o el barrio del Palou, donde se encuentran casas señoriales que reflejan la influencia de los que vivieron la aventura de dejar la tierra en busca de una vida mejor.
Ermita de Sant Pau.
© @collajoveribesBajada de Sant Pau.
Entre viñedos, el pueblo tiene una ermita muy querida dedicada a san Pau (san Pablo Apóstol), donde cada 25 de enero se celebra una fiesta documentada desde hace tres siglos conocida como la Bajada de Sant Pau. Los vecinos bajan la imagen del santo desde la ermita hasta la iglesia del pueblo en una procesión que encabezan diablos, dragones, gigantes, cabezudos o pastorcillos llena de música, cantos y alegría.
© @aitanabonmatiEl pueblo de la centrocampista está a solo unos kilómetros de las playas del Garraf.
ENTORNO NATURAL
Sant Pere de Ribes es uno de los seis municipios de la comarca del Garraf y gran parte de su territorio está dentro del parque natural del mismo nombre, un espacio protegido entre las cumbres y el Mediterráneo que tiene como emblema el palmito, la única palmera autóctona de Europa. El gran valor de este entorno es que en apenas unos minutos se puede pasar de estar en las playas de Sitges a disfrutar de la montaña.
Son numerosas las posibilidades para embarcarse en todo tipo de aventuras, desde el recorrido senderista que lleva a la cima de la Morella, el techo del macizo, por el Sendero del Mediterráneo (GR-92), que atraviesa el corazón del Garraf, a una velada el Observatorio Astronómico de Olivella. Remar en kayak a la cala de l’Home Mort de Sitges, recorrer el litoral a bordo de un catamarán o conocer la popular playa de Garraf, con sus casitas de baño de estilo art déco son otras experiencias. Antes de llegar por la C-31, sorprende la singular estampa de las Bodegas Güell, que lleva la firma de un joven Antoni Gaudí.
© ShutterstockViñedos de Sant Pere de Ribes.
LAS BODEGAS
La malvasía es una de las joyas gastronómicas del Garraf, una variedad de uva que se cultiva en esta zona desde el año 1300. Con ella se elabora un vino con toques frutales que es único en el mundo por la singularidad del dorado néctar y su vendimia tardía. Para catarlo sin prisas y descubrir a la vez la belleza del territorio, hay que ponerse al volante y seguir la Carretera del Vi (lacarreteradelvi.com), un recorrido de 40 kilómetros que comienza en Sitges y se extiende por los cellers de Sant Pere de Ribes y Canyelles. En las bodegas Torre del Veguer (torredelveguer.com) se hacen visitas con cata.




