El Oviedo invita a creer: victoria merecida con fútbol y sufrimiento ante el Valencia (1-0)

La matemática sigue siendo dura, los números son tozudos, pero la fe, esa que no entiende de cifras, recibe un impulso de vitalidad. Uno de los que casi no se recordaban por el Tartiere. Fue mejor el Oviedo que el Valencia, como casi siempre con Almada, pero ganó esta vez, como casi nunca. Y la victoria no saca de pobre al colista pero traerá esta semana un aluvión de creyentes en los milagros. El sufrido 1-0 ante el Valencia, con un gran juego primero y defensa numantina después, es un justo premio para el Oviedo de Almada. Y una invitación al terreno de los optimistas. “El manido “sí, se puede” del final es el mejor resumen a la tarde.
Real Oviedo
1
0
Valencia
1-0, min. 30: Costas.
Aarón (2); Vidal (1), Bailly (2), Costas (3), Javi López (1); Sibo (2), Fonseca (2); Ilic (2), Reina (2), Thiago F. (3); Fede Viñas (2).
CAMBIOS
Chaira (1) por Ilic, min. 63. Colombatto (1) por Fonseca y Hassan (1) por Thiago, min. 70. Cazorla (1) por Reina y Calvo (1) por Vidal, min. 80.
Dmitrievski (2); Thierry (0), Unai N. (1), Comert (1), Gayá (1); Guido (2), Guerra (2); Danjuma (0), Ugrinic (1), Ramazani (2); Sadiq (0).
CAMBIOS
Hugo Duro (2) por Sadiq, Almeida (1) por Ugrinic y Rioja (1) por Danjuma, min. 56. Diego López (1) por Guerra, min. 70. Beltrán (1) por Gayá, min. 80.
Miguel Sesma (comité riojano). Amarillas a los locales Thiago, Ilic y Fonseca y a los visitantes Thierry y Unai N..
Carlos Tartiere: 22.826 espectadores.
El choque tuvo diferentes etapas, La mayoría de color azul porque el Oviedo, en líneas generales, fue mucho mejor que el rival. Pero hubo que remangarse como exige la Primera.
Quiso Almada darle continuidad a la idea, siempre lo hace, y lo cierto es que salió un buen Oviedo al campo. Ya desde el minuto 5, cuando Thiago dirigió un disparo con la rosca casi exacta para encontrar la escuadra. Oirán más veces citar al argentino.
Bien plantado el Oviedo, quisieron los de Almada morder en terreno enemigo. Su impulso inicial fue empujar como casi siempre, con el trabajo siempre encomiable de Reina y Viñas. Las bandas volvieron a estar ocupadas por Thiago e Ilic y los dos lo hicieron con buen pie.
Como el Valencia es un equipo reactivo, de los de regalarte la pelota y ver cómo puede hincarte el diente, la primera parte enseñó un Oviedo más mandón que de costumbre. Con Sibo acertado en recoger cada balón sin dueño y el resto de la medular asociándose en corto para avanzar metros. Posesiones rápidas, con un destino bien definido: atacar por los flancos a un Valencia que se veía que, con la barriga llena por los 9 puntos de 12 sumados, tampoco le iba la vida en recuperar rápido.
Ramazani fue el único jugador che en proporcionarle un plano a Aarón, la del meta viendo de cerca como el disparo del extremo se iba cerca del poste. Ilic se animó con la derecha cuando aparecía por posiciones centradas y Javi López rascó un córner de una incorporación decidida. Era la antesala del premio gordo.
Reina sacó de esquina raudo para Thiago y este, ante la invitación de su marcador que le dejó la conducción libre por dentro –era la segunda vez que lo hacía- se lanzó por el camino más directo, centró atrás y Costas, disfrazado de killer, metió el interior para llevar la pelota a la red. Más que justo premio a media hora de superioridad azul.
No cambió mucho el guion la acción entre Thiago y Costas porque esta vez ni el Oviedo dudó ni el Valencia se sintió herido en el orgullo. Un chut de Guerra fue la única protesta che, mientras que los azules pudieron matar a la contra. Fue una acción brillante, desde el saque con todo el sentido de Aarón (que había atrapado un córner), los toques rítmicos de Reina e Ilic y la conducción y recorte de Thiago, otra vez. Dmitrievski le ganó la partida en el mano a mano evitando la fiesta completa del Tartiere al descanso.
Empezó con aún más brío el Oviedo el segundo acto, quizás consciente de que no podía arriesgarse a simplemente esperar. Viñas tuvo el segundo en su testa, tras una gran jugada a la contra y solo habían pasado 3 minutos. Más clara fue aún la que llegó tres minutos después. Centro de Thiago, rechace y balón a Ilic, que cargó su zurda, ante un balón franco, botando. Un caramelo. Definió a las nubes. De seguido, robaron los azules y Reina disparó con rosa. Se quedó muy cerca.
Ahí movió el banquillo Corberán porque veía que se le iba de las manos, con Hugo Duro y Rioja al verde, mucho más picante a la receta. Gayá ya puso un centro peligroso para inaugurar la nueva etapa en el partido, mucho más peligrosa esta para el Oviedo. El balón pasó a ser visitante y a los azules les costó un mundo abandonar el campamento base. Ramazani rozó otra vez el palo y ahí sí reaccionó Almada con más oxígeno y piernas: Colombatto y Hassan.
Mejoró el Oviedo que de pronto se encontró un córner, algo que hace mucho no experimentaba. Sacó Colombatto hacia la frontal, donde la pizarra citaba a Reina mientras el resto de camisetas azules hacían de señuelo. Controló el media punta y la clavó junto al larguero. Estalló el Tartiere, pero solo un rato, hasta que Sesma Espinosa fue reclamado por el VAR para ver un fuera de juego posicional de Chaira que presuntamente habría dificultado la visión a Dmitrievski. El portero se había lanzado con todo a detener el remate, no parece que Chaira, que se agacha, tenga ganas de aparecer en la escena…
Así que tocó sufrir. Como siempre, sin novedades en el frente. Pero esta vez con suerte. Hasta Hassan se afanó atrás para despejar un córner que se cerraba. Un sufrimiento disfrutable por la recompensa, así lo entendió el Tartiere y su “sí, se puede” como perfecto epílogo a una victoria para creer en los milagros.
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