Una locura por Alonso, de Uruguay a la ‘Alonso Land’ gracias a su novia: “Mari, despierta, dame la tarjeta que la mía no funciona. Nos iremos de viaje”

Fernando Alonso vive un fin de semana especial en el Circuit de Barcelona-Catalunya, con una zona absolutamente entregada, la Alonso Land, con 10.000 almas que no dejan de aplaudirle en la que podría ser su última carrera en Barcelona
La locura por Fernando Alonso que se vive en el Circuit de Barcelona-Catalunya es total. Solo hizo falta acercarse a la Fan Zone el jueves o el sábado, cuando Alonso subió al escenario principal, para entenderlo. Miles y miles de personas, algunas de ellas subidas a lo que podían, aninando a su ídolo y repitiendo un cántico: ‘Quédate”. Sin cesar.
Es solo un ejemplo de lo que se vive vuelta tras vuelta en la Alonso Land, donde se han congregado 10.000 personas para vivir la que podría ser la última cita en F1 de Fernando en Barcelona, todos unidos, aplaudiéndole giro tras giro, animándole sin parar pese a que pilote un coche competitivo. Una auténtica fiesta.
Y para entender la pasión que sienten todos y cada uno de ellos, la mejor manera es conocer algunas de las historias que hay escondidas en sus gradas o en la pelouse. Una de ellas impactó a MD, la de Juan Manuel y Mariana, una pareja uruguaya con una historia detrás que habla de la locura por Alonso y el amor verdadero.
Juan Manuel, aficionado que ha ido al Circuit desde Uruguay solo por AlonsoFabio Marchi
“Soy uno más de los fans de Alonso desperdigados por el mundo. He venido desde bastante lejos, Uruguay, con todo lo que implica. Uruguay es un país que básicamente respira solo fútbol. Cuando Alonso fue campeón de F1, éramos pocos los aficionados que seguíamos los coches. Me encanta el fútbol, pero siempre sentí esa pasión desde que estaba en la escuela. Alonso levantaba un par de campeonatos del mundo y todos queríamos ser Alonso, eso en Uruguay, donde no tuvimos ninguna gloria ni ningún uruguayo que digas: ‘seguimos a este’. Lo único cercano son los pilotos argentinos, pero no había ninguno relevante cuando yo era joven”, explicó Juan Manuel, de 30 años, a Mundo Deportivo en el Circuit, antes de hablar de la locura que hizo para venir a Barcelona.
El día que lo cambió todo
“Nunca fui a un Gran Premio, pero hice una locura. Una mañana me desperté y vi una historia de Fernando Alonso promocionando las entradas a la Alonso Land. Pero no tuve en cuenta absolutamente nada. Dije: las compro. Compré la mía con mi tarjeta, pero no funcionaba más. Mi novia estaba durmiendo y la desperté: ‘Marí, ¿dónde está tu tarjeta? Ya tengo nuestras vacaciones de junio”. La novia, dormida, no entendía nada, pero le dio la tarjeta y continuó durmiendo.
“Y saqué la de ella con su tarjeta. Llevamos 10 años juntos, así que tiene total confianza en lo que haga. Pero imagínate si para mí era una locura, lo que era para ella que ni le gusta la F1. Doble locura”. Luego, Juan tuvo que explicarle su plan. Mariana aceptó. Por amor. Tampoco tenía mucha opción más.
Saqué la entrada de mi novia con su tarjeta. Llevamos 10 años juntos, así que tiene total confianza en lo que haga. Pero imagínate si para mí era una locura, lo que era para ella que ni le gusta la F1. Doble locura
“¿Y ahora, cómo lo pagamos?
“Sacamos las entradas y luego había que pensar cómo costearnos el viaje. El vuelo, el alojamiento, qué otra cosa hacer para que el viaje para Mari (Mariana) fuera agradable también porque a la F1 venía solo por mí. No sabía ni quién corría. Lo de Mariana es amor puro, acompañarme y comerse esos tres días enteros, porque venimos aprimera hora y nos vamos a última para aprovechar al máximo la experiencia”, destacó Juan Manuel, quien tenía que buscar otro plan para que el viaje también fuese placentero para una Mariana que lo acompañó desde primera hora a la última, durante todos los días, bajo el sol, por amor, tras un viaje de 12 horas, escalas y a más de 10.000 km recorridos desde su país.
Locura por Fernando Alonso en el CircuitPere Puntí / Propias
“Un vuelo desde Uruguay para 2 personas de ida y vuelta era 1.250 dólares por persona. Más luego los hoteles, etc. Y había que buscar algo para Mariana: así que después del GP nos vamos hacia Roma y pasaremos unos días en la costa, en Salerno. Y luego, de regreso a Uruguay pasando por Madrid”, dijo un Juan Manuel que, tras la paciencia de su ‘Mari’, remarcaba que en lo que queda de viaje “tengo las manos atadas y haremos todos los planes que ella quiera, porque después de acompañarme aquí…”
“Como nuestros sueldos en Uruguay, dos personas normales, no puedes guardar más de 100 o 150 dólares por mes. En 6 meses tuvimos que juntar todo el dinero para el viaje”, cuenta. Pudo ganar algo de dinero a través de compraventas de camisetas firmadas y coches de F1 en miniatura. Y contó con el apoyo incondicional de su familia: “nos regalaban dinero para navidad y cumpleaños nuestros padres para poder llegar”. Y lo lograron.
Ahora, Juan Manuel disfruta como un niño con zapatos nuevos y se desgarra la garganta coreando el nombre de Alonso cada vez que pasa por delante de la Alonso Land. Vive un sueño. Puede ver a su ídolo competir. Gracias a Mariana. Todo por amor.




