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Oyarzabal: “Aquí puedes reír, llorar y apoyarte en cualquiera”

“Firmo no marcar un gol en el torneo y que vaya bien el Mundial”. Es una declaración de principios colectivos de Mikel Oyarzabal (Eibar, 21-4-1987). Lleva seis partidos seguidos facturando con España y puede quedarse solo si marca a Cabo Verde. Sería el séptimo consecutivo, el primer español en lograrlo. Pero eso no está en su mente. Y ese es su mejor retrato. Es el hombre de moda, pero huye de los focos. Lo deja claro en su entrevista con AS. Como también dibuja la clave de la Selección: la unión. “50 días se pueden hacer largos y aquí se puede reír, llorar, apoyarte en cualquiera”. El poder del grupo para confiar en el Mundial. Porque lo hace: “Si crees, estás más cerca”. Con confianza, sin confiarse. La filosofía de un competidor nato, de un futbolista atípico, a pesar de que sonría al preguntárselo. La de un capitán silencioso, pero ejemplar: “Sin dar voces también se puede liderar”. La filosofía de Mikel Oyarzabal. Con ustedes, el ‘nueve’ de España en AS.

Es el ‘nueve’ de la Selección, es indiscutible tras haber tenido un papel más de revulsivo tiempo atrás. ¿Nota el reconocimiento?

Es normal. Cuando te ves más en el once, juegas más, la gente habla más de ti. No me importa lo que se diga fuera o el reconocimiento. Tengo claro quién tiene que decirme las cosas y guiarme. Entrenadores, staff, compañeros… Y no tengo ninguna queja.

Un hecho clave, lógicamente, fue ese gol de la Eurocopa. ¿Cambió algo? ¿Sintió que fue una especie de punto de inflexión en lo mediático?

Puede ser que de puertas para fuera hubiera cambios. Pero yo sigo siendo el mismo. La misma persona tranquila que he sido siempre y, pase lo que pase, eso no va a cambiar.

No era un ‘nueve’, ha sido una especie de viaje en el tiempo. ¿Cuándo se da cuenta que sí, que es un ‘nueve’? ¿Tiene alguna conversación con Luis al respecto? Ya había jugado ahí con él en la Sub-21…

En el club, hace tres años, empecé a jugar más de ‘nueve’ y como delantero, pero con Luis en el Europeo Sub-21 jugué casi todo el torneo ahí, los Juegos también. Siempre he tenido más esa opción en la Selección. En la Real jugaba siempre en banda. No sé si por la lesión de rodilla, que te cambia el físico… Pero es un cambio que se ha dado.

Y en lo personal, en lo mental y en cuanto a conceptos, ¿cómo ha hecho ese viaje?

Cuando empiezas te sientes un poco raro, pero hablando con los entrenadores, con los compañeros, te vas dando cuenta lo que necesitan de ti en esa posición y lo he ido cambiando y mejorando desde que empecé. Se trata de ver qué te piden, qué necesitan o qué puedes dar a los compañeros sin que te lo pidan.

¿Ha cambiado algo con el Mikel Oyarzabal anterior a la lesión?

Sin duda ha habido un cambio, es incuestionable. Pero me ayudó a asentarme un poco. Es un cambio que se da también en ti.

“Es una lesión que te pone en tu sitio”, ha llegado a decir.

Tuve la suerte de que no pensé en cómo iba a volver, si iba a jugar siquiera o si volvería a mi nivel. No lo pensé y me ayudó. Pude hacer cosas que no podía hacer en otra circunstancia, como disfrutar de los fin de semanas con mi mujer, mis amigos, hacer planes que al competir no puedes… Me ayudó mucho ese verano. Me sirvió.

No tiene representante, es el único de la Selección. ¿Se considera un futbolista atípico?

No sé si atípico (media sonrisa). Me considero yo mismo y estoy contento. Hay margen de mejora, como todo en la vida. Estoy tranquilo y haciendo las cosas bien. Atípico o no, no le doy muchas vueltas.

Se le ve un tipo tranquilo, pero es el capitán de la Real, uno de los capitanes de la Roja. ¿Qué tipo de líder tenemos enfrente?

Siempre he sido una persona callada, humilde…

¡De pequeño era más trasto!

De pequeño, pequeño sí (ríe). Ahí era un terremoto. Pero al crecer… No es que costase relacionarme, pero sí que era no era extrovertido y me costaba hacerlo con mucha gente. Ahora el fútbol me ha ayudado mucho. Sin volverme loco, sin dar voces también se puede liderar y dar ejemplo sin ser autoritario. Hay varias formas y todas son igual de válidas.

Coge el relevo de Morata, a quien se le ha puesto a veces en cuestión a pesar de los números. ¿Pesa ser el ‘nueve’?

Depende de cómo seas y del tipo de personalidad que tienes. Álvaro es indudable el nivel que ha dado, por todo lo que ha hecho y ganado. Mucha gente critica…, no sé si por envidia o por hablar de algo. Está claro que somos personajes públicos y se va a hablar siempre, pero Álvaro sabe perfectamente que todo el mundo le quiere una barbaridad, todos saben el nivel que tiene. Que te pese o no la camiseta depende de cómo te tomes las cosas.

Es el ariete y lleva seis partidos consecutivos marcando. Si logra marcar a Cabo Verde batirá un récord… ¿Motiva, trata de no pensar en ello?

No pienso en ello. Firmaría no meter un gol en todo el torneo si las cosas salen bien para el equipo. Lo tengo claro y me acompaña esa filosofía toda la vida. Y tiene que ser así. Si marco, bien, porque ayudaré al equipo. Pero si me dan a elegir y no meter un gol significa ganar, me quedo con eso.

Esa personalidad tranquila se ve también cuando lanza penaltis. En la tanda contra Suiza fue hacia el balón impasible. ¿Cómo se trabaja, cómo se gestiona ese momento?

Es un poco el trabajo en los entrenamientos siempre que se puede. Los días de la semana que te quedas a ensayarnos, hay que intentar practicar confiado, pensar en la mejor opción o tener varias en mente. Lo practico dos o tres veces por semana. También depende del portero que tengas enfrente… y decides. Pero sí, llegar al penalti confiado. Saldrá bien o mal, pero hay que estar confiado.

A Borja Iglesias le acompaña café de filtro, ¿qué le acompaña a usted? ¿Qué le ayuda a evadirse?

No mucho, hablar con mi familia, mi mujer y mi hijo, todo lo que pueda. Son muchas horas de diferencia y cuesta. Pero saber que todo está bien, salir de esta burbuja, me ayuda a desconectar.

En el vestuario hay convencimiento de que se puede ganar, eso se infiere y es la sensación que da, desde fuera. ¿Es así?

Sí, nos lo tenemos que creer. Luego, en fútbol no sabes qué puede pasar. Pero si confías y piensas que algo puede salir bien, estás un paso más cerca de que ocurra. En la Euro confiábamos y creíamos que podíamos competir contra cualquiera. Y los demostramos. Sin venirnos arriba, pies en la tierra, pero confiando.

Aunque ahora el rol es otro. Ahora llegan con una etiqueta de favoritos mucho mayor. ¿Pesa?

No. Se va a hablar y se va a decir, pero estamos tranquilos y centrados. El ambiente es espectacular y estas semanas han sido muy buenas.

Volviendo al tema de la posición. ¿Condiciona tener a bandas como Nico o Lamine o otras como Ferran y Baena, que entienden el fútbol de manera distinta?

Sin duda. El mejor jugador también es el que sabe qué hacer en cada situación. En la Real tengo unos compañeros y aquí otros. Dependiendo quien esté y sus cualidades, hay que tomar decisiones y saber qué posicionamiento es el mejor.

Nos dicen que de pequeño era muy, muy competitivo.

Sí, ahora lo sigo siendo. Quizá a menor escala, pero va dentro de mí. He dicho muchas veces que no es que sea un ganador, soy un competidor. Obviamente, me gusta ganar, a cualquier cosa. Aunque con los años me he relajado un poco (sonríe), me gusta ganar.

No le gustan los focos y ahí en San Sebastián está cómodo. Pero en alguna ocasión ha dicho que nunca sabes qué puede ocurrir. ¿Se ha planteado alguna vez un cambio, ha reflexionado sobre salir de la Real?

Bueno, usted lo ha dicho, nunca sabes qué puede pasar. En el club, en la vida… Nunca sabes. Estoy tranquilo, he dicho mil veces que me siento valorado y querido allí. Encontrar eso en otros sitios es difícil. Tengo a mi familia, mis amigos, mi grupo cercano a veinte o treinta minutos de casa y eso es importante. Nunca sabes lo que puede pasar, pero en mi cabeza está la Real.

Y sin tener representante, ¿cómo se protege del ruido externo, de lo que pueda llegarle?

Pues no haciendo caso. Cuando entras aquí, al principio te puede cambiar la mente, te puede sacar un poco de tu rutina el ruido que hay alrededor del fútbol, pero cuando llevas mucho ya sabes lo que hay. No hacer caso es el mejor remedio.

¿Hay algún detalle que le haga ser especialmente optimista con el Mundial?

Tenemos un grupo con mucho talento y muchas ganas. Y muy sano que eso es clave. 50 días se pueden hacer muy largos. Un grupo sano, en el que te puedas reír, llorar si lo necesitas, apoyar en cualquiera para cualquier cosa es importante y estamos en ese camino.

De Oyarzabal a Mikel

Acabaremos con un test. Primera. Una rutina que esté siguiendo con los compañeros

Quedarnos de sobremesa después de todas las comidas.

Un amigo en el vestuario de la Selección.

Martín Zubimendi.

Una persona, amigo y confidente al que llame ahora y no esté dentro de la expedición.

Remiro.

¿Un ídolo?

David Silva.

¿Qué le preocupa?

Nada ahora mismo, si acaso el calor y la humedad.

¿Es posible disfrutar estos días con la presión del Mundial?

Sin duda.

¿El momento más feliz como futbolista?

Esta última Copa que ganamos con la Real Sociedad.

¿El momento más duro?

La lesión de rodilla.

¿Qué echa más de menos de Donosti estos días?

La familia y la comida.

¿Un momento de felicidad oculto?

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Sin duda, y está claro que hasta que no lo vives no lo puedes contar, el nacimiento de mi hijo.

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