La Fiscalía de Estados Unidos pide cadena perpetua y una multa de 15.000 millones de dólares para ‘el Mayo’ Zambada

La Fiscalía de Estados Unidos ha presentado este lunes una propuesta de condena a cadena perpetua contra Ismael Mayo Zambada, antiguo líder del Cartel de Sinaloa, preso en aquel país desde julio de 2024. En un escrito presentado ante el juez que ve la causa, Brian Cogan, la Oficina de la Fiscalía en el Distrito Este de Nueva York ha anunciado que pedirá que Zambada, de 76 años, acusado de traficar cientos de toneladas de drogas de México a EE UU, entre otros delitos, pase el resto de sus días entre rejas.
La Fiscalía ha propuesto además que el narcotraficante, que aceptó declararse culpable hace unos meses, pague una multa de 15.000 millones de dólares, en concepto de reparación. “Durante décadas, el acusado fue uno de los narcotraficantes más prolíficos y poderosos del mundo, si no el mayor. Junto a su coacusado, Joaquín Chapo Guzmán, Zambada fundó el brutalmente violento Cartel de Sinaloa a finales de la década de 1980. El acusado supervisó el envío de millones de kilos de droga” a Estados Unidos, dice el escrito.
Otro de los puntos que toca la acusación de cara a la audiencia de sentencia, prevista para el próximo lunes, son las peticiones de Zambada sobre las condiciones de su futuro encarcelamiento. La semana pasada, el abogado del narcotraficante, Frank Perez, asumía en una carta la pena que solicitaría la Fiscalía y pedía que se tuvieran en cuenta los padecimientos de salud del acusado, respecto a la elección de la cárcel donde purgará su pena. La Fiscalía está de acuerdo, pero descarta las prisiones que propuso la defensa, por la peligrosidad de Zambada.
El escrito que han presentado los fiscales es un compendio de los cargos que penden sobre Zambada —ha sido acusado hasta en 16 ocasiones, dice el texto— y un resumen de la historia del Cartel de Sinaloa, desde los inicios en solitario de Zambada en el tráfico de cocaína a Estados Unidos, en los años 80, a su alianza con el Chapo Guzmán en la década siguiente, y su epílogo criminal, tras la captura de su socio, hace diez años. Las vidas de ambos capos fluyen en paralelo, entonces y ahora: las duras condiciones de prisión de Guzmán han motivado los escritos de clemencia penitenciaria de Zambada.
“Tras la captura de Guzmán”, dice el escrito, que ocurrió, por última vez, en enero de 2016, “el acusado se convirtió en el líder único del cartel, una posición que mantuvo hasta su arresto, en julio de 2024. Bajo su dirección, el cartel distribuyó en la década siguiente —esto es, de enero de 2016 a julio de 2024— al menos 1.500 toneladas de cocaína, y empezó a distribuir otras drogas, incluyendo heroína y fentanilo. Estas operaciones resultaron en beneficios de miles de millones de dólares anuales para el cartel”, añade. “Como líder del grupo criminal, Zambada siguió echando mano de la violencia y la corrupción”, zanja.
Poco dice el escrito sobre la detención de Zambada, motivo de una polémica de intensidad variable estos años, reactivada la semana pasada por las críticas de México a la posible implicación de agencias de EE UU en la captura. El 25 de julio de 2024, uno de los hijos del Chapo, Joaquín Guzmán López, tendió presuntamente una trampa a Zambada. Le convocó a una reunión en Sinaloa, con el objetivo aparente de secuestrarle y llevarle al otro lado de la frontera, donde lo entregaría a las autoridades de aquel país. La sucesión de eventos, previos y posteriores, sugiere que el joven Guzmán buscaba un trato de favor de las autoridades estadounidenses, que lo buscaban por varios delitos.
El plan salió bien. Joaquín Junior y su séquito maniataron a Zambada y lo metieron en una avioneta cerca de Culiacán, la capital de Sinaloa. De allí, volaron con un piloto de confianza de la familia Guzmán a un aeródromo de Nuevo México. En el aeródromo, agentes del FBI, entre otras agencias, detuvieron a Zambada y lo metieron en prisión. Desde el principio, la sospecha de que el FBI y otras agencias estaban implicadas en el plan cundió en México. A finales de junio, las sospechas aumentaron, después de que varias notas periodísticas señalaran la participación del FBI.
El escrito de la Fiscalía estadounidense no toca este tema y se centra en la historia de Zambada y su organización criminal. Mientras tanto, México aguarda el futuro judicial de los otros protagonistas del narcotráfico sinaloense de las últimas décadas, los hermanos Ovidio y Joaquín Guzmán, con el padre encarcelado de por vida en EE UU. El primero, Ovidio, fue detenido en 2023 en México y extraditado al país vecino. El segundo llegó con Zambada a Nuevo México en 2024. Los dos se han declarado culpables.



