Miquel, padre de Dani Olmo: “Dejé de entrenar porque mi hijo me pidió que estuviera a su lado”

La trayectoria de Dani Olmo no puede entenderse sin la figura de su padre, Miquel Olmo. Nacido en Terrassa, el actual jugador del FC Barcelona creció en un entorno profundamente ligado al fútbol. Su padre militó en Tercera División con el Terrassa FC y posteriormente desarrolló una amplia carrera en los banquillos, llegando a dirigir equipos de Segunda División como el Girona FC o el CE Sabadell.
El propio futbolista reconoce que ese acompañamiento fue decisivo desde sus primeros pasos: “Mi padre no es un padre cualquiera. Ha sido futbolista y es entrenador. Ha entrenado en fútbol profesional y charlamos, claro. A mí me gusta, creo que me ayuda muchísimo a mejorar”.
La Masía, el primer salto
Antes de consolidarse como internacional, Olmo pasó por las categorías inferiores del Espanyol y del FC Barcelona. Con 13 años ingresó en La Masía, donde comenzó a entrenarse por las tardes hasta que las exigencias del calendario le llevaron a residir en la propia instalación del club.
Dani Olmo jugando con un equipo formativo del Barça / FCB
Aquel periodo fue tan exigente como formativo. “La del Barça es una de las mejores canteras del mundo. Convives y compites con los mejores, y eso te obliga a estar a la altura”, recordó en una entrevista. Pese a la influencia familiar, insiste en que la decisión de dedicarse al fútbol fue siempre personal: “Nadie me obligó a ser jugador de fútbol. Disfrutaba jugando con mi padre y él disfrutaba jugando conmigo“.
El salto a Croacia
Con solo 16 años, Olmo tomó una decisión poco común: abandonar el FC Barcelona para fichar por el Dinamo de Zagreb. “No fue una decisión fácil. Era un cambio grande y poco común. Pero el Dinamo había demostrado que quería apostar por mí”, explicó.
Su padre también recordó aquel momento: “El Dinamo de Zagreb contactó con nosotros en un momento en el que se nos generaban dudas sobre el futuro de los jugadores de La Masía. Entendíamos que había que valorar otras opciones para tomar la decisión más interesante desde el punto de vista deportivo para Dani”.
Dani Olmo, con el Dinamo de Zagreb / Archivo
El traslado supuso un cambio radical para toda la familia. Dani se instaló en Zagreb junto a su madre, mientras su hermano permaneció en España con Miquel. “Hubo momentos complicados, porque significaba salir de la zona de confort”, admitió el jugador.
En Zagreb comenzó también un trabajo conjunto que marcaría su evolución. “Empecé con 17 o 18 años en Zagreb, con mi padre. “Le dije: Papá, creo que te necesito. Ayúdame a visualizar mejor los partidos“”, recordó Olmo.
Ese proceso se apoyó en el análisis de vídeo, una herramienta que el futbolista considera clave para su desarrollo: “Lo he perfeccionado mirando mis partidos, viéndome a mí mismo… Y así vas mejorando, abres la mente a más situaciones”.
El sacrificio de Miquel Olmo
El pasado año, Miquel Olmo explicó al Diari de Terrassa que decidió aparcar su carrera en los banquillos para acompañar a su hijo en un momento crucial. “En 2015 dejé de entrenar porque mi hijo me pidió que estuviera a su lado y ahora no quiero perderme nada de todo lo que nos está haciendo vivir”, afirmó.
Aunque actualmente ejerce como director deportivo y agente FIFA, reconoce que sigue echando de menos el día a día del banquillo: “Lo echo de menos desde el día siguiente en que dejé de entrenar. Como mejor me siento es como entrenador: pisando el césped y viviendo el día a día con mi cuerpo técnico”.
Una carrera construida desde el esfuerzo
Hoy, convertido en una pieza de confianza para Luis de la Fuente y en uno de los referentes del FC Barcelona, Dani Olmo mira atrás convencido de que todos aquellos sacrificios marcaron su crecimiento personal y profesional.
“Lo que he conseguido en el fútbol me lo he tenido que ganar con trabajo y no ha sido fácil. Pero gracias a todas esas experiencias soy la persona que soy”.




