Trump dice ahora que el acuerdo nuclear con Arabia Saudí exige normalizar relaciones con Israel

La ceremonia de la confusión en torno a los planes del presidente Donald Trump en Oriente Próximo ha vivido un nuevo episodio este jueves. Si el día anterior se había anunciado con gran fanfarria un acuerdo de cooperación nuclear entre Estados Unidos y Arabia Saudí que, según Washington, iba a suponer una lluvia de millones para la industria norteamericana, ahora se añade una cláusula fundamental que podría hacerlo descarrilar: la exigencia de que Riad normalice las relaciones diplomáticas con Israel. Este era un aspecto con el que ya había tropezado la Administración demócrata de Joe Biden, que parecía cerca de conseguir un pacto histórico entre el país musulmán suní más importante de la región y el Estado judío hasta que la matanza de Hamás del 7 de octubre de 2023 dio al traste con los planes.
Ahora, tras la tormenta generada por el anuncio del plan estadounidense-saudí, Trump incluye una condición de la que nadie había hablado el día anterior y que devuelve la pelota al inicio de la partida. “El acuerdo […] será aprobado, pero está totalmente supeditado a que Arabia Saudí se una a los muy respetados y exitosos Acuerdos de Abraham”, ha escrito el republicano en Truth Social. Estos acuerdos, firmados por Emiratos Árabes Unidos y Baréin durante el primer mandato de Trump, en 2020, rompieron un tabú de décadas en la región, al convertirse en los primeros Estados árabes en un cuarto de siglo que reconocían a Israel. Más tarde, Marruecos y Sudán siguieron el mismo camino.
La nueva exigencia que ahora plantea Trump choca con la postura habitual de los saudíes, que defienden que la contrapartida a una normalización de relaciones con Israel sería el reconocimiento a Palestina por parte del Estado judío. Y llega después de que tanto el Gobierno de Benjamín Netanyahu como líderes republicanos en el Congreso criticaran el acuerdo por entregar un cheque en blanco al país que lidera de facto Mohamed Bin Salmán sin obligarle a ninguna contrapartida de peso.
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La nueva condición de Trump para el acuerdo con Arabia Saudí
Karoline Leavitt en la sala de prensa de la Casa Blanca este jueves.Foto: Andrew Leyden/ZUMA Press Wire/dpa A | Vídeo: Reuters
De lo anunciado el miércoles se entendía que el acuerdo permitía a Riad enriquecer uranio y construir reactores nucleares utilizando tecnología estadounidense, sin exigir las inspecciones inmediatas de la ONU que Washington ha reclamado anteriormente a Irán. En principio se circunscribía a programas con fines civiles, pero algunas voces alertaban de que podía entenderse como un paso hacia su uso militar, impulsando una peligrosa carrera nuclear en la región. Trump rebaja ahora también el alcance en este aspecto. “El acuerdo nuclear civil (¡no habrá enriquecimiento de material!)… se refiere únicamente a usos no militares, como los que ya tienen Irán y los Emiratos Árabes Unidos (entre otros)“, ha escrito en su post.
El cambio de postura estadounidense ha sido recibido con silencio en Riad y alegría en Israel. “Tal como ha dicho el presidente Trump, la incorporación de Arabia Saudí a los Acuerdos de Abraham supondría un avance histórico para la paz en Oriente Próximo”, ha dicho en un comunicado Netanyahu. “La acción militar conjunta de Estados Unidos e Israel contra el régimen genocida de Teherán y el hecho de que Israel haya desmantelado el eje del terror de Irán han creado la posibilidad de ampliar el círculo de la paz”, ha añadido.
Antes de conocer la nueva exigencia que Trump se ha sacado de la manga, Arabia Saudí, el mayor exportador mundial de petróleo, había asegurado que el acuerdo respalda sus esfuerzos por diversificar las fuentes de energía e incorpora los “más altos estándares internacionales” de seguridad nuclear, protección y no proliferación.
La Administración de Trump afirmó el miércoles que el acuerdo nuclear civil cumple con los compromisos de no proliferación recogidos en la Ley de Energía Atómica de Estados Unidos, entre los más estrictos del mundo.
El pacto requiere la aprobación del Congreso de Estados Unidos. Y queda por saber cómo va a reaccionar Bin Salmán a las nuevas condiciones. La interpretación de lo que se anunció el miércoles era que el que permitiría a Arabia Saudí enriquecer uranio y reprocesar residuos nucleares, dos actividades que podrían constituir vías potenciales para desarrollar armas nucleares. Pero ahora Trump niega la posibilidad de enriquecimiento de uranio e insiste en que sin normalización de las relaciones con Israel no habrá acuerdo.
La explicación que se dio el miércoles era muy distinta. El texto del acuerdo no se hizo público, pero los responsables estadounidenses que dieron los detalles explicaron que habría un plazo de estudio de dos años durante el cual las autoridades saudíes y estadounidenses determinarían si existe una vía económica viable para que Riad enriquezca combustible nuclear. Ahora, todo parece quedar en papel mojado hasta conocer la repuesta del régimen que encabeza Bin Salmán.




