Oyarzabal, en el escaparate mundial

El Mundial de Estados Unidos, México y Canadá ha entrado en su fase más caliente y, con la llegada de los cuartos de final, las selecciones supervivientes empiezan a vislumbrar la gloria. En clave txuri-urdin, los focos apuntan, sin duda, a un único nombre: Mikel Oyarzabal.
Tras la exigente criba de los octavos de final, el capitán de la Real Sociedad se ha erigido en el último representante de la delegación de Zubieta en el torneo mundialista. Él es el superviviente de un cuarteto txuri-urdin que arrancó con ilusión el Mundial de 2026, pero que ha visto cómo el camino se cobraba las eliminaciones de las selecciones de Take Kubo, Luka Sucic y, el lunes, de Gonçalo Guedes en un fratricida duelo frente al conjunto de Oyarzabal.
Una gran actuación
La trayectoria del delantero guipuzcoano en tierras americanas está siendo brillante. Sin hacer ruido, pero resultando letal, Oyarzabal se ha destapado como la gran referencia ofensiva de la selección de Luis de la Fuente. Figura en el once tipo del combinado estatal y, pese a que durante el Mundial ha sufrido problemas físicos reconocidos por él mismo tras el empate inaugural ante Cabo verde, apunta a titular esta noche (21.00 horas) en los cuartos de final contra Bélgica.
Cuatro goles en lo que va de torneo –con dos dobletes firmados ante Arabia Saudí en la fase de grupos (4-0) y frente a Austria en la ronda de dieciseisavos (3-0)– sitúan al eibartarra en la pelea por la Bota de Oro del Mundial (Haaland, Messi y Mbappé ya suman siete tantos).
A sus 29 años, Mikel no solo ejerce de líder en el vestuario, sino que su reconversión como un 9 asociativo y oportuno ha silenciado cualquier debate. Cada uno de sus goles en este Mundial ha llegado al primer toque, demostrando una intuición y una madurez de primer nivel.
Los otros mundialistas
El contraste es absoluto si miramos la fortuna que han corrido sus tres compañeros de vestuario en Zubieta. El adiós más doloroso ha sido, sin duda, el de Take Kubo. El atacante japonés arrancó el Mundial con el cartel de una de las estrellas de Japón, pero su sueño se truncó de la forma más cruel en el debut frente a los Países Bajos. Una durísima entrada de Denzel Dumfries le provocó un esguince en su rodilla izquierda que le obligó a ver desde el banquillo el resto de la andadura nipona. Sin su desequilibrio, y tras perderse los choques ante Túnez y Suecia, Japón acabó cayendo con honor en el último minuto de los dieciseisavos ante Brasil (2-1).
Por su parte, Luka Sucic se marcha del torneo habiendo inscrito su nombre en la historia de Croacia. Tras haber vivido el Mundial de Catar desde el banquillo, el centrocampista disfrutó de su debut oficial en la cita mundialista durante el triunfo por 1-0 frente a Panamá, ingresando en el minuto 73 para dotar de equilibrio y posesión a la medular balcánica. Sin embargo, la andadura croata finalizó en la ronda de dieciseisavos tras caer ante Portugal en un partido envuelto en la polémica arbitral.
Ese triunfo luso prolongó brevemente la estancia mundialista de Gonçalo Guedes. El extremo de la Real, que firmó una fantástica temporada en Anoeta con 9 goles y 7 asistencias para convencer a Roberto Martínez, no ha debutado en la competición.
El más laureado
Con sus 4 goles en esta edición, Oyarzabal se ha coronado oficialmente como el máximo goleador de la Real y de Gipuzkoa en la historia de la Copa del Mundo. Un trono que hasta ahora estaba muy repartido y que Mikel ha conquistado con autoridad. Otros siete realistas también lograron marcar: Igoa (2), en Brasil 1950; López Ufarte (1), en España 1982; Zamora (1), en España 1982; Gorriz (1), en Italia 1990; Mutiu (1), en Francia 1998; Seferovic (1), en Brasil 2014; y Januzaj (1), en Rusia 2018.
Mientras el resto de sus compañeros regresarán paulatinamente a Zubieta para iniciar la pretemporada a las órdenes de Pellegrino Matarazzo, tras unas minivacaciones, Oyarzabal sigue adelante elevando el escudo de la Real a lo más alto del Mundial.




