Petro confirma que no asistirá a la posesión de De la Espriella ni le dará la mano: “Él sabe por qué, eso es un fraude”

El próximo 7 de agosto los colombianos no podrán observar la tradicional imagen republicana de traspaso del poder presidencial. Ese día, en el que por décadas el mandatario saliente ha saludado a su sucesor tras el juramento constitucional ante el Congreso de la República, el hoy presidente, Gustavo Petro, estará ausente. El político de izquierdas ha confirmado que no acudirá a la posesión de Abelardo de la Espriella, cuya victoria sigue sin reconocer. “Yo no puedo aceptar un presidente, y por eso no voy a estar el 7 de agosto en ninguna parte, ni a darle la mano; allá él, que lo diga, pero él sabe por qué, porque eso es un fraude”, dijo en la noche de este martes frente a su gabinete y ante el país, en un Consejo de ministros televisado.
“Hubo un fraude”, reiteró el gobernante, que ha asegurado que el triunfo de De la Espriella es espurio, aunque ha reiterado que dejará el Ejecutivo en la fecha prevista. “Yo no reconozco a ese presidente, y no tengo que darle la mano (…). Lo único que tengo que hacer es cumplir con mi mandato, que me dio el pueblo. Nadie más. No se lo tengo que pedir regalado a nadie”, subrayó, para luego aclarar que no hace un llamado a la violencia. “¿Vamos a ser violentos? No. Hace 37 años decretamos la paz”, dijo, en referencia a la dejación de armas de la guerrilla del M-19, a la que perteneció. “Pero el pueblo de Colombia tendrá que decidir, y no será ahora, no tenemos afán, pero en un momento va a decidir, en el momento en el que lo golpeen”, añadió.
De la Espriella venció en el balotaje del 21 de junio al candidato de la izquierda, el senador Iván Cepeda, por una escasa ventaja de 0,96%, unos 248.000 votos. El mandatario saliente ha denunciado, sin pruebas, que una trama internacional habría manipulado los comicios. En ella ha mencionado a la firma israelí Black Cube, una compañía conocida por sus cuestionados métodos de vigilancia e interceptaciones de personas de alto perfil; y a la colombiana Thomas Greg & Sons, contratada por la Registraduría Nacional para proveer la logística tecnológica e informática de las elecciones. Este martes, cifró las supuestas irregularidades en 848.000 sufragios.
Se trata del último episodio de una serie de choques entre los mandatarios entrante y saliente, cuyas diferencias ideológicas son profundas: Petro es el primer gobernante de izquierda en décadas, mientras que De la Espriella representa la irrupción de una fuerza de ultraderecha en Colombia, que hizo campaña cabalgando sobre un sentimiento de antipetrismo. Los dos líderes no han podido concretar el proceso de empalme, otra de las muestras usuales de una tranquila transición democrática.
Las reuniones entre ambos equipos, para hacer una entrega organizada del Ejecutivo, comenzaron sin la presencia de los mandatarios y en medio de acusaciones de mala fe. De la Espriella lo planteaba como una auditoría al que acusaba, sin pruebas, de ser “el Gobierno más corrupto de la historia”, mientras que Petro seguía agitando sus denuncias de fraude. Finalmente, el futuro mandatario decidió suspender el empalme y romper puentes con el Gobierno de Petro, al que calificó como “golpista”.
El otro foco de tensión ha sido la pugna por el lugar de la posesión presidencial. De la Espriella, que busca cumplir una de sus promesas de campaña, quiere asumir el cargo en una guarnición militar en el sur del país. Para ello, le ha pedido al Congreso de la República que lo permita por alguna vía, pues la Constitución exige que el presidente se posesione ante el Congreso en pleno. A pesar de las dificultades logísticas, el secretario del Senado ha adelantado que la petición tiene viabilidad jurídica. El nuevo Legislativo toma posesión este lunes 20 de julio, y entonces se verá si inicia los trámites necesarios para llevar a cabo el propósito del presidente entrante.
Por su parte, Petro ha buscado cerrarle el paso a dicha iniciativa y, como jefe de las Fuerzas Armadas hasta el momento en que De la Espriella asuma la Presidencia, ha prohibido el uso de cualquier cuartel para su posesión. Este lunes, en un mensaje dado por sus redes sociales, De la Espriella ha insistido en que asumirá la jefatura del Estado en una sede castrense, argumentando que será un homenaje a los “soldados de la patria”. En medio del cruce de declaraciones, aún no hay certeza sobre dónde será el traspaso de poder. Lo único seguro es que no habrá ni encuentro ni saludo cordial.




